El éxito escolar de los niños se ve reforzado por su persistencia ante tareas de aprendizaje difíciles y su capacidad para superar los diversos contratiempos académicos que puedan enfrentar. Desarrollar estas cualidades puede ayudar a los estudiantes a superar los retos académicos, apoyando su éxito educativo a largo plazo. Pero, ¿a qué nos referimos realmente con persistencia y resiliencia? ¿Cómo se ven estas cualidades en las aulas y entornos de aprendizaje? ¿Cómo podemos medir si los estudiantes persisten o cuán resilientes son realmente ante los retrocesos?
¿Por qué persistencia y resiliencia?
Como parte de INVITE, un Instituto Nacional colaborativo de IA multiinstitucional financiado por la National Science Foundation, estamos explorando enfoques habilitados por tecnología para apoyar a los estudiantes de K-12 en el desarrollo de las habilidades de persistencia, resiliencia y colaboración necesarias para el éxito académico, especialmente en el contexto de los cursos de informática.
Recientemente, nuestro equipo dio un primer paso importante hacia este objetivo al intentar entender cómo se definen la persistencia y la resiliencia, y cómo pueden medirse. Para ello, revisamos más de 70 publicaciones que utilizaron y proporcionaron evidencia de validez para medidas de persistencia o resiliencia y examinamos cómo se definía cada constructo, así como las características y la calidad técnica de cada medida. Contar con definiciones operativas claras y encuestas e indicadores fiables e válidos de estos atributos es necesario para entender cómo los entornos de aprendizaje o las intervenciones apoyan, o no apoyan, la persistencia y resiliencia de los estudiantes.
Definiendo la persistencia y la resiliencia
Existen varias formas de definir la persistencia y la resiliencia. Nuestra revisión de estudios educativos y psicológicos sobre estos dos constructos reveló una falta de consenso sobre sus definiciones. A veces, la persistencia se consideraba un componente de la resiliencia, o viceversa, y algunos autores las trataban de forma intercambiable.
Tras considerar el rango de definiciones publicadas, nos centramos en las siguientes definiciones de persistencia y resiliencia, utilizando los aspectos más importantes de cada constructo.
- La persistencia implica un esfuerzo sostenido para completar una tarea orientada a un objetivo a pesar de los desafíos o dificultades.
- La resiliencia implica un proceso de utilizar conductas y estrategias adaptativas para recuperarse o superar las adversidades y lograr resultados exitosos.
Estas definiciones se centran en la persistencia dentro de las tareas y la resiliencia en contextos de aprendizaje académico, en lugar de la persistencia entre niveles de curso (por ejemplo, persistencia para graduarse o resiliencia ante experiencias infantiles adversas más agudas).
Medición de la persistencia y la resiliencia
Observamos una diversidad sustancial en los enfoques para medir la persistencia y la resiliencia. La mayoría de las medidas reportadas en investigaciones previas fueron encuestas de autoinforme. Estos instrumentos varían en longitud y profundidad, algunos cubriendo una única dimensión (por ejemplo, persistencia) y otros capturando múltiples dimensiones (por ejemplo, persistencia como una de varias subescalas dentro de un estudio más amplio de constructos motivacionales como la autoeficacia, la orientación al dominio y los comportamientos adaptativos). Estas medidas permiten a los estudiantes informar sobre sus comportamientos habituales como prueba de su tendencia a persistir o a ser resilientes. Esto puede incluir informar sobre la probabilidad de que terminen las tareas que empiezan o de que usen conductas de afrontamiento o se vean descarrilados por los contratiempos.
Las medidas conductuales también pueden derivarse de las interacciones de los estudiantes dentro de los entornos de aprendizaje. En estudios previos se han utilizado varios indicadores conductuales de persistencia, incluyendo medidas relacionadas con el esfuerzo como el número de acciones realizadas, tareas o preguntas completadas y el tiempo dedicado, especialmente en problemas difíciles. Algunos estudios incluso han investigado medidas de lo que podría considerarse persistencia improductiva o "girar la rueda", donde los estudiantes dedican tiempo y esfuerzo sin avanzar hacia la finalización de la tarea. Cuando estos estados se detectan en los entornos de aprendizaje, los educadores pueden intervenir en el momento deseado para ayudar a los estudiantes a continuar su camino de aprendizaje de manera más productiva.
Aunque observamos muchas medidas de autoinforme sobre resiliencia, solo observamos un ejemplo de indicador conductual de resiliencia disponible en investigaciones previas con estudiantes de K-12. Este indicador se basó en el rendimiento de los estudiantes en tres problemas sencillos tras ver cuatro problemas difíciles, lo que no refleja completamente nuestra definición de resiliencia. Esta falta de medidas conductuales adecuadas es especialmente preocupante dado que consideramos la resiliencia como un proceso, lo que sugiere que podría observarse más válidamente a través de comportamientos adaptativos de afrontamiento demostrados a lo largo del tiempo. Abogamos por los investigadores a que sigan explorando métodos para evaluar la evidencia de resiliencia a partir de las interacciones a largo plazo de los estudiantes dentro de los sistemas de aprendizaje y evaluación, para comprender mejor cómo se pueden detectar y apoyar los procesos de resiliencia durante el recorrido educativo de los estudiantes.
Mirando hacia adelante
Esperamos que esta revisión sirva como recurso para otros investigadores interesados en comprender el papel de las características de los estudiantes en el aprendizaje. También pretendemos aprovechar estos hallazgos en nuestro trabajo dentro del Instituto de Investigación de ETS, examinando formas de medir la persistencia y la resiliencia para considerar mejor cómo estos factores afectan la implicación y el rendimiento de los estudiantes en tareas de evaluación significativas, y cómo los datos sobre estos constructos pueden utilizarse para apoyar la personalización dinámica dentro de los contextos de evaluación.
Para más detalles sobre las definiciones y medidas revisadas, acceda a nuestro documento completo (disponible en acceso abierto) de Frontiers in Education.